Desde finales de la década de los setenta un número significativo de travestis brasileñas llega a Europa, inicialmente a Francia, para insertarse en el mercado del sexo local. El flujo de travestis entre Brasil y Europa se mantiene hasta nuestros días, a pesar que los territorios “conquistados” y las modalidades del trabajo sexual hayan sido reconfigurados. Sin embargo, poco se sabe sobre ellas. Se las considera como “hombres” que generalmente ingresan al territorio europeo para dedicarse a la prostitución. También es habitual que se las identifique como “gays travestidos”, destacando precisamente que es la sexualidad –homosexual- la que definirá sus identidades al mismo tiempo que –de forma anecdótica- se transvisten. Activistas y ONG ?s más comprometidas con las identidades de género y la sexualidad las nombrarán como ‘transgéneros’, ‘trans’ o ‘transexuales’, invisibilizando muchas veces la particularidad de las travestilidades. En definitiva, las confusiones y el desconocimiento que envuelven a las identidades travestis son muy frecuentes y están arraigadas, sobre todo, en una larga tradición sexológica y médica. […]
«¿Te acordás cuando creíamos que hacíamos parte de todo esto?» me pregunta un amigo sudaka en medio de un evento de visibilidad lésbica en un centro cívico gestionado por el ayuntamiento «del cambio» en Barcelona. Le sonrío y asiento. «Ahora me parece todo tan blanco, tan racista», concluye. Habíamos ambos estado en colectivos autónomos en Madrid y Barcelona, mientras creíamos que éramos parte de esos espacios. Considerábamos que las diferencias no eran imposibilizantes. Tardamos años en darnos cuenta de que nuestra pertenencia estaba condicionada. Compartíamos los deseos iniciales de llegar, estar, ser parte de, poner nuestra energía en colectivos y espacios de acción política, construir y construirnos en estas geografías europeas donde buscábamos encontrar a nosotras y a las demás. Su frase quedó retumbando en mi cabeza por varias semanas. Resumía muchos años, silencios y desencajes no explicados ni entendidos. Algunas feministas dicen que el feminismo les jodió la vida porque después de él ya no se puede ver nada como antes. Muchas migradas y racializadas decimos que el antirracismo transforma no solo nuestra mirada sino toda nuestra existencia en estas tierras coloniales. […]
Este articulo explora los diversos discursos generados acerca de las mujeres, del feminismo y del sufragismo en los años que se suceden desde los albores de las primeras reivindicaciones feministas hasta la época en que finalmente las organizaciones sufragistas conquistaron la igualdad de derechos políticos para las mujeres, y de cómo influyeron en la historia de la lucha por el sufragio femenino. Interesa ante todo el pensamiento de las mismas mujeres, las primeras que rompieron la tradición y empezaron a hablar y escribir para el público femenino sobre ellas mismas. Escribieron para proponer una nueva mujer, aunque en esa toma de la palabra las opiniones las dividieron en torno a asuntos tan álgidos como la educación, el voto, y el trabajo. Queremos mostrar como fue ese transito a la conquista de la ciudadanía. El artículo se divide en dos partes: una primera da cuenta de la lucha de las mujeres en América latina y la segunda se centra en el caso de Colombia. […]