¿Cuáles son los Derechos Sexuales y Reproductivos? ¿Todas las personas tenemos acceso a ellos? ¿De qué manera podemos ejercerlos y reconocer cuando son vulnerados? ¿Qué rol tienen los procesos fisiológicos y las hormonas en nuestro desarrollo físico y bienestar psicoemocional? ¿Cómo los estereotipos de género influyen en la forma en que expresamos y vivimos nuestra sexualidad?
Estas son algunas preguntas orientadoras de “Con-sentir mis Derechos Sexuales
y Reproductivos”, libro que fue desarrollado en el marco del programa “Transferencia Promoción de los Derechos Sexuales y Reproductivos de adolescentes mujeres cis y trans género”, ejecutado por la Corporación Encuentro Permanente de Mujeres por la Salud y financiado por el Gobierno Regional de Valparaíso.
En él podrás encontrar los diferentes contenidos que se revisaron en los talleres del Programa, que se realizaron en el Colegio Pedro Montt, Liceo María Franck de Mac Dougall, Colegio República de México y el Colegio Joaquín Edwards Bello en Valparaíso; y en el Liceo Manuel de Salas y la Escuela Domingo Ortiz de Rozas en Casablanca. […]
No es difícil estar en contra de la violencia y la opresión de género, la dificultad reside en reconocernos como opresores. Tal vez por eso nos haya resultado tan complicado escribir estas palabras.
Si bien sabernos oprimidxs nos empodera, reconocernos como opresores nos aterroriza. Tal movimiento implica asumir que las relaciones que estamos construyendo y reproduciendo se encuentran atravesadas por una violencia terrible que lleva milenios enquistada en nuestra
sociedad. Pero como dice una poesía de Gabo Ferro “Lo que te da terror te define mejor”: reconocernos opresores nos aterroriza por sobre todas las cosas porque implica reconocer nuestros privilegios y renunciar a ellos […]
Con mucha frecuencia, los feminismos del sur, incluidos los feminismos islámicos, entienden el movimiento feminista como un fenómeno ahistórico, universal y natural. También se lo ve como un signo intrínseco de progreso. La subyugación es tal que feministas musulmanas, por ejemplo, no dudan en hacer anacronismos históricos para inscribir el feminismo en la génesis de la historia islámica. Toda la dignidad del islam se limita, por consiguiente, a la capacidad de esas militantes de demostrar que es muy feminista en la letra y sexista en la lectura que el patriarcado local hace de él. Una sola grieta en esa construcción retórica: el feminismo como movimiento político no existía en la época de la revelación. Este no es menos a sus ojos que un patrón de medida de la modernidad y vuelve al islam, religión que precedió en el tiempo al feminismo, tributaria de aquel. […]