Según una versión común, el psicoanálisis seria el garante de un orden sexual y del desarrollo maduro y viable de la subjetividad humana. La versión clásica del complejo de Edipo y de la dicha ley simbólica instituye una cierta organización de la sexualidad y ciertos usos del cuerpo y legitima el orden establecido por los lazos de poder entre los sexos y las sexualidades. Sin embargo, ¿podemos quedarnos a esta versión del psicoanálisis que pretende predisponer un funcionamiento universal de nuestro psiquismo? Nuestro propósito es de interrogar el revés político del discurso analítico y de cuestionar la dimensión ontológica de su proprio dispositivo a la luz de las teorías de género y particularmente del pensamiento de J. Butler. Se trata así’ de resinificar el orden simbólico en cuanto forma histórica e instituida de las relaciones de poder. […]
El presente artículo analiza las innovaciones que produjo en el campo del conocimiento la herramienta de la experiencia, introducida desde la teoría feminista en los años ochenta. La experiencia fue una invención epistémica que tuvo como objetivo dar cuenta de aquello que resultaba excedente, subsidiario o invisible a la ciencia legitimada como tal. Este instrumental teórico-metodológico conllevó redefiniciones en torno al sentido de la objetividad y señaló la condición política de una perspectiva declarada neutral. El presente trabajo apunta a alumbrar la potencia crítica que dicha herramienta epistémica tuvo en aquellos años, para lo cual elige la perspectiva histórica. Asimismo, el artículo avanza en un análisis crítico en torno a ciertas modelizaciones contemporáneas de dicha herramienta. En este sentido, el artículo aspira a agudizar la vigilancia epistémica y a revisar los compromisos que ha ido adquiriendo con la institucionalización de la perspectiva feminista de las últimas décadas. […]
Feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia pueden ser considerados marcos de intelección feminista. Ambos paradigmas siguen siendo pensados y ofrecen útiles producciones teóricas y prácticas. No son, sin embargo, los únicos caminos del feminismo contemporáneo. Emergen pensamientos y prácticas feministas que nos enseñan la potencia para el feminismo de un mirar con cuidado aquello que de cada teoría podamos aprovechar; aquello que nos pueda ayudar a continuar pensando y a seguir produciendo un saber y una acción feminista. Aquí argumentaremos a favor de feminismos que cruzan líneas, que trazan conexiones, que no buscan fundamentos sólidos, que cuestionan los fundamentalismos. Son feminismos cuya voluntad no es arrasar drásticamente con las categorías dadas sino que muestran su fuerza en la articulación profunda y compleja de unas con otras. […]