El escenario político regional, como también mundial, se encuentra tensionado a partir de la irrupción de gobiernos de corte fascista –o populismos de derecha– que han conquistado el poder democráticamente en los últimos años. Paralelamente, el feminismo se ha posicionado como un movimiento cada vez más influyente; sin embargo, dicho avance concita preocupación en cuanto a la posible merma de nuestros derechos y libertades. Así, el movimiento feminista se encuentra desafiado en un triple sentido: 1) El ascenso democrático de los fascismos de derecha luego de gobiernos progresistas de la región y, con ello, el cuestionamiento a las formas políticas del último tiempo; 2) el posible retroceso, interpelación y restricción inminente de las conquistas feministas en los escenarios postfascistas y fundamentalistas a través de una política de la violencia; y 3) la construcción de una propuesta feminista como un proyecto de contención y avance frente a los fascismos, en tanto agenda de transformación de corte radical, de izquierda y transformadora […]
El “derecho a la ciudad” es un concepto que ha alcanzado cinco décadas de trayectoria, en las que se ha enriquecido mediante aportaciones de carácter teórico, la acción de movimientos sociales o a través de su legitimación como demanda en las agendas políticas nacionales e internacionales. Gracias a esta andadura y a su vinculación con contextos académicos y políticos, el hablar de “derecho a la ciudad” nos remite a cuestiones como espacio, ciudadanía, participación, seguridad, bienestar o pertenencia. En este sentido, y con el objetivo de (re)construir ciudades más justas e inclusivas para quienes las habitan, también el feminismo ha reflexionado sobre la cuestión, siendo consciente de las innumerables violaciones del derecho a la ciudad que sufren las mujeres. En este ensayo se abordarán los puntos fundamentales en torno a los que se articula la crítica feminista sobre el derecho a la ciudad, partiendo del proceso a través del que la relación entre mujeres y medio urbano se ha configurado como una temática de reflexión para el pensamiento feminista y como un elemento catalizador de movilizaciones y demandas. Todo ello permitirá alcanzar una comprensión más profunda acerca de las potencialidades de un análisis feminista sobre la ciudad. […]
Al comenzar tu libro Para no morir tan sola, comencé a inquietarme en mi rol o calidad de terapeuta. Claudia nos lleva a relatos de miseria, de muerte, de dolor, de tristeza cuando describe la experiencia travesti.
Me desafía emocionalmente porque casi todo lo que escribe al inicio, es triste y lamentable. Claudia nos habla de la marginalidad, de sufrimiento, de periferias y de soledades. Comparto contigo, en mi biografía, la marginalidad, la periferia de la pobreza y la soledad a la cual te arroja y te obliga la pobreza; esa pobreza no sólo material, sino que de cuerpos que te vean y te toquen. […]