El presente texto problematiza las condiciones históricas de emergencia del «discurso de la superioridad moral de la mujer», una retórica de la femineidad legítima en Chile según la cual existiría un conjunto de cualidades «propiamente femeninas» que vendrían a humanizar, renovar y limpiar el espacio público y la política. Sostendré que las principales configuraciones sociohistóricas en las que emerge este discurso, se corresponden con la proliferación de debates públicos en torno al género, la raza y la nación, a fines del siglo xix y comienzos del siglo xx. En la primera sección del artículo, presentaré la configuración nacionalista en la cual emergería el imaginario sexo-racializado de «la familia nacional». En el segundo apartado, expondré algunas de las prácticas discursivas de alterización que responden al llamado de la misión civilizadora, entre las cuales la figura racializada de «la madre popular» ocupa un lugar central para comprender la emergencia del discurso de «la superioridad moral de la mujer» en el Chile de la época. Finalmente, sugeriré algunas conclusiones que proponen una mirada de extrañamiento y desnaturalización en relación a «la normalidad no marcada» de la categoría «mujer» en Chile. […]
El Diario Colectivo (1982) escrito por María Inés Aldaburu, Inés Cano, Hilda Rais y Nené Reynoso durante la última dictadura militar en Argentina, es una pieza preciada para comprender algunas prácticas feministas, las lecturas y, con esto, la recepción de diferentes obras, en particular de Le deuxième sexe de Simone de Beauvoir. Precisamente, en un contexto de lucha por los derechos, donde se han quebrantado la democracia y otras expresiones políticas, sociales y culturales, las autoras indagan sobre lo íntimo-privado-político, enunciando y (auto)reconociéndose “nosotras” en un camino de concienciación en tanto método, práctica y creación de una conciencia. Consideramos que esta praxis de mujeres –situada en una historia y un contexto geopolítico al Sur– aporta elementos no solo para pensar una nueva epistemología sino para construir una epistemología-otra feminista. […]
La teoría feminista ha construido una crítica particular de la pornografía que está lejos de ser uniforme y toma el carácter de un debate. Sus orígenes tienen lugar en Estados Unidos a finales de los setenta, en donde se consolidan dos posiciones: una antipornografía y otra pro-sex. En España, autoras como Raquel Osborne y Dolores Juliano asumen la segunda postura, abonando el terreno para la consolidación del porno-feminismo, que intenta eliminar los sesgos androcéntricos del discurso pornográfico, produciendo pornografía con fines adicionales al masturbatorio. […]